He
leído el libro de Axel Capriles sobre La Picardía del venezolano o
el triunfo de Tío Conejo y me parece muy interesante. Aun cuando el
libro habla de la cultura histórica del pasado venezolano, tengo
razones para pensar que el futuro, debido a la globalización, el
acceso masivo a internet y el hastío de todos los sectores políticos
de todas las tendencias por los sucesos actuales, me hacen pensar que
quizás pudiese en un futuro cercano haber, si no un brusco cambio
cultural, al menos una evolución nacional liderizada por algunos
venezolanos que no necesariamente en lo personal funcionan bajo el
arquetipo del pícaro. Por ejemplo, los venezolanos que viven en
Florida tienen en conjunto un mayor nivel educativo que el
norteamericano blanco promedio. Quizás esta afirmación mía
confirme sin embargo la eterna dualidad del arquetipo del trickster.
Rivero & Cooper, Inc.
La
descripción histórica de las causas y manifestaciones de la doble
personalidad del venezolano, amistoso pero desconfiado, es pertinente
y ajustada a nuestra realidad. Sin embargo el autor Axel Capriles en
el primer capítulo, en la página 34, comenta lo que hemos concluido
algunos venezolanos, una vez que hemos logrado transferir esta
experiencia histórica desde nuestro inconsciente colectivo hacia
nuestro consciente indivuidual:
"Aunque
puede atraernos sobremanera el argumento romántico según el cual es
preferible vivir intensamente un breve tiempo por un gran logro que
tener una larga vida irrelevante, es preciso considerar que mucho más
debe el bienestar y el progreso humano a la lenta consolidación de
las instituciones y a la acumulación de pequeños aportes mediante
la formación de redes sociales y el trabajo en cooperación que al
destello solar de los grandes genios y héroes culturales."
La
pregunta que me hago, pues el papel y la imaginación lo pueden todo,
es si por diversas causas de las más variada índole, gran parte de
los venezolanos, todos pícaros en nuestro inconsciente colectivo,
logramos concientizar que nos convendría más preferir esa
menospreciada larga y segura vida irrelevante. De plantearnos esta
alternativa a nivel masivo, pudiese generarse un cambio social ya a
nivel consciente, debido a una hipotética pero enorme sumatoria de
cambios de conducta individuales, para que nuestros futuros actos
sean más provechosos para nosotros, nuestra cultura, nuestro
desarrollo y nuestra descendencia.
No
estoy sugiriendo que sea posible desligarnos de nuestro arquetipo
nacional. Pero a nivel individual muchas personas que responden a
otro tipo de personalidad más productiva, de todos modos están
obligadas a seguir los patrones picarescos para sobrevivir.
La
picardía ha secuestrado por completo la psicología nacional del
mismo modo que las adicciones han secuestrado por completo la
psicología individual de muchas personas. Cuando un adicto en
recuperación reconoce a nivel consciente su enfermedad, aprende a
actuar sobriamente y sostenidamente a lo largo del tiempo. No por
ello deja ser un adicto, pero mejora significativamente su conducta y
en algunos casos logra continuar su vida con plenitud y con cambios
positivos insospechados.
Por
lo tanto, si nuestra adicción nacional es hacerlo todo con viveza,
desdeñando el trabajo arduo y productivo, de igual modo pudiéramos
bajar nuestro nivel agregado de picardía a un nivel estadísticamente
menos enfermizo, y dar rienda a futuras generaciones sucesivas para
que liberen de su inconsciente indivual hacia el inconsciente
colectivo futuro nacional, otros modos de actuar concordantes con los
demás arquetipos. Hay venezolanos individuales cuyo inconsciente
individual es más acorde con el ánimus, el ánima, la cuaternidad,
el héroe, la madre, la mándala, el padre, la persona, el puer
aeternus, el sí mismo, la siombra o el viejo sabio. El hipertrofiado
trickster venezolano nos tiene actualmente secuestrados y nuestras
variadas personalidades individuales, llevadas a nuestro
comportamiento colectivo, no se manifiestan con plenitud porque
seguimos obligados a actuar como tricksters para sobrevivir en
nuestro medio social actual.
Desde
la independencia hasta nuestros días hemos sido víctimas y
perpetuadores de la hipertrofia del trickster. El tomar conciencia de
que estos largos siglos de exceso picaresco han motivado gran parte
de nuestro subdesarrollo sería el primer paso para transformar
nuestra sociedad a favor de un mayor bienestar y progreso, con
instituciones más consolidadas y con acumulación de aportes
cooperativos en beneficio de las generaciones futuras.
Una
concientización voluntaria de nuestra picardía almacenada en
nuestro inconsciente colectivo nacional sólo es posible a través de
la sinergia entre numerosos y lentos procesos individuales. Algún
evento exógeno por ocurrir pudiese acelerar esta concientización.
En todo caso nuestra mayor interacción con la psicología del resto
del mundo por la globalización y el internet, nos puede hacer
descubrir que existen modos más efectivos de vivir nuetra existencia
con mayor plenitud y menos contradicciones. Indvidualmente cada uno
de nosotros, venezolanos pájaros bravos, podemos aprender a
reconocer que no estamos obligados a mentirnos constantemente entre
nosotros mismos para poder sobrevivir.
Rubén
Rivero Capriles, 17 de julio de 2009
Rivero & Cooper, Inc.