Los demócratas partidistas todavía no
han captado que la imposición de impuestos para gastarlos no es una
política fiscal viable. Los republicanos partidistas no se han
percatado que “menos impuestos pero igual nivel de gastos mientras
se culpa a los 'demócratas socialistas' por su libertinaje” tiene
aún menor sentido fiscal. En otras palabras, podemos agradecer a
ambos partidos por el curso de desplome fiscal en el que estamos
inmersos.
A continuación se resumen las
conclusiones sobre un interesantísimo debate a través de Facebook.
Agradezco a Dale Wettlaufer, Ira Malis, Lindsey Truscott Breslin y
Laura Boydston por hacer posible la redacción de este ensayo.
También agradecemos a mi abuelo, Sr. Moisés Capriles, por la gran
ayuda que nos proporcionaron su experiencia, sano escepticismo y
su desligado punto de vista.
Los perros azules nos han mostrado lo
obvio. EL 10% de la izquierda de Nancy Pelosi y el 10% de la
población de ultraderecha se compensan con el 80% de los votantes
que se encuentran entre ambos extremos. ¿Por qué no puede haber un
candidato en las elecciones primarias que se atreva a desafiar los
flecos de su partido? Quizás haga falta un tercer partido de
centro.
Hace algunas décadas la mayoría de
los votantes era lo suficientemente moderada y casi no establecía
diferencias entre los republicanos moderados y los demócratas
moderados. Pareciera existir una sustancialmente mayor polarización
general en la actualidad, en parte gracias al aporte mediático.
Muchas personas ya ni siquiera aluden a la política porque
reciben comentarios peyorativos a sus espaldas tales como 'amantes
vegetarianos de Obama' y luego son atacados. ¿Por qué los moderados
sensibles no dan la cara? El electorado debe vencer a los flancos de
ambos partidos. Ellos no están haciendo lo que el electorado desea,
simplemente tratan de mantener sus cargos, tratan de quedarse en el
poder.
El estado de la conversación política
se ha deteriorado probablemente al mismo nivel que la situación general de
la deuda de los Estados Unidos. Se debería requerir del gobierno un
enfoque contable de sentido común. La ironía del Congreso
estadounidense que acusa a la comunidad corporativa norteamericana de
que su contabilidad está sucia, a la luz de los escándalos de
Enron, Adelphia, Tyco y Worldcom, es una farsa muy lamentable. El
presupuesto federal no toma en consideración ninguno de los pasivos
por gastos médicos del seguro social que crecen cada año a raíz
del retiro de la generación del “Baby Boom”. Si las
corporaciones utilizaran para ellas mismas este tipo de contabilidad,
sus Oficiales Ejecutivos Jefe y sus Oficiales Financieros Jefe
estarían tras las rejas. De igual modo ocurriría con la situación
fiscal norteamericana de establecerse un régimen contable racional y
sobrio. Por consiguiente está en toda la población el
sacrificarse. Aquéllos que devengan mayores ingresos probablemente
verán mayores tasas impositivas, lo cual significa que tendrán que
ahorrar e invertir más para mantener la misma tasa de crecimiento,
ceteris paribus. Aquéllos con menores ingresos tendrán que
retirarse a una mayor edad y recibir menores beneficios cuando se
retiren.
USA Today reportó en 2008 que el
programa del gobierno federal respecto a los beneficiarios sobre
sus derechos a los pasivos mencionados totaliza $57 billones ($57
trillion en inglés), y los pasivos de Medicare sin fondos asignados
totalizan $30 billones ($30 trillion en inglés). Bajo las reglas
contables estadounidenses GAAP para las corporaciones, estos pasivos
se incrementarían a una tasa determinada que refleje el relajamiento
de la tasa de descuento por la cual los pasivos futuros fueron
descontados. Si utilizamos la tasa de interés del gobierno federal
(el sector privado utilizaría la tasa de bonos AA), el gasto que
veríamos reflejado en el presupuesto sería de $690 millardos ($690
billion en inglés). Esto no aparece en el presupuesto federal porque
el gobierno de los Estados Unidos utiliza un sistema contable
diferente, basado en el dinero en efectivo, en lugar del sistema
contable acumulativo utilizado por las corporaciones estadounidenses
y la mayoría de las corporaciones alrededor del mundo, el cual
reconoce la acumulación de pasivos futuros a medida que nos movemos
desde el presente hacia el futuro. Para mayor información pueden
referirse al artículo de USA Today:
http://www.usatoday.com/news/washington/2008-05-18-Redink_N.htm.
También recomendamos el libro de Pete Peterson sobre estos temas:
Running on Empty: How the Democratic and Republican Parties Are Bankrupting Our Future and What Americans Can Do About It. Pete
Petersons es el presidente del grupo Blackstone, fue Secretario de
Comercio, y fue presidente del Consejo para Relaciones Exteriores:
http://en.wikipedia.org/wiki/Peter_George_Peterson. Es una de las
personas más acaudaladas en los Estados Unidos y muy ducho en
contabilidad.
La presencia militar estadounidense
alrededor del mundo probablemente deberá reducirse en escala. La
deuda debe ser pagada, el consumo debe reducirse a favor del ahorro.
Finalmente, si (el gran si) la economía de los Estados Unidos logra
evitar la presión inflacionaria, los intereses sobre la deuda
nacional no hundirán el país. La naturaleza a corto plazo de la
deuda superior a $11 billones ($11+ trillion en inglés) implica que
si se duplica la tasa de interés se añadirían más de $250
millardos ($250 billion en inglés) en gastos por intereses al
presupuesto federal. Para el segundo trimestre de 2009, los gastos
por intereses anualizados del gobierno federal llegaban a los $277
millardos ($277 billion en inglés), según la página web de la
Oficina de Análisis Económico, Ingreso Nacional y Cuentas Públicas:
http://bea.gov/national/nipaweb/Index.asp. Si las tasas de interés
se duplican con relación a los niveles actuales, que son bajos en
comparación a los últimos 40 años, un desenlace al cual somos
vulnerables dado el déficit en cuenta corriente y la dependencia
hacia los acreedores foráneros que soportan ese déficit, los gastos
por intereses sobrepasarían los $500 millardos ($500 billion en
inglés) con tasas más elevadas y mayor deuda pendiente. Aquí es
donde las cosas pudieran rodar fuera de control.
Las cifras anteriores eran fidedignas
para el 16 de agosto de 2009. La fuente es la Tesorería
estadounidense en
http://www.treasurydirect.gov/NP/BPDLogin?application=np. La deuda
gubernamental federal externa total pagadera al público era de $7,3
billones ($7.3 trillion en inglés) al momento de redacción. La
deuda pública pendiente total era de $11,6 billones ($11.6 trillion
en inglés), considerando tenencias intergubernamentales de deuda por
$4,3 billones ($4.3 trillion en inglés). Además, los gastos por
intereses del gobierno federal estadounidense corrieron alrededor de
$277 millardos ($277 billion en inglés) anualizados en el segundo
trimestre de 2009. La fuente es la Oficina de Análisis Económico,
línea 29, en
http://bea.gov/national/nipaweb/TableView.asp?SelectedTable=87&Freq=Qtr&FirstYear=2007&LastYear=2009. Esto implica una tasa anualizada del 2,4%,
lo que indica una madurez promedio de la deuda federal estadounidense
de alrededor de 6 años, según la curva actual de rendimiento
suministrada por Bloomberg. Si las tasas suben a 4,8%, esto sería
4,8% * $11,6 billones ($11.6 trillion en inglés), o un nuevo gasto
por intereses de $556 millardos ($556 billion en inglés), por gastos
de margen de aproximadamente $280 millardos ($280 billion en inglés).
Hay optimismo acerca de las tecnologías
verdes que crean un cambio masivo para la sociedad global que podrían
crear una enorme fuente de crecimiento secular para los Estados
Unidos, al establecerse una cultura de menor consumo de combustibles
fósiles. El déficit comercial pudiera disminuir, los recursos
liberados pudieran ahorrarse o ser invertidos en nuevas tecnologías,
y los empleos y ganancias creados pudieran aumentar la base
tributaria tanto estadounidense como mundial. Los grandes perdedores
en este escenario serían la OPEP y las antiguas repúblicas
soviéticas, lo que por supuesto será malo para Boeing, Hermes, las
fincas de caballos purasangre de Sudáfrica y
los EE.UU., Sotheby's, Ferrari, y similares. Siempre habrá
vencedores y perdedores. En resumen existe un largo y arduo camino
por recorrer y sería excelente si todos nos pusiéramos de acuerdo
sobre la lucha por compartir. Los epítetos fomentados por gente como
Rush Limbaugh y el Senador Franken no resultan útiles a nadie.
Algunos carnívoros, votantes por el
partido republicano de larga data, votaron por Obama porque el
partido republicano rodó fuera de control. No se sienten cómodos
con algunas propuestas dentro de la plataforma de la actual
administración, pero son para ellos bastante mejores que lo que McCain y el
partido republicano ofrecían y habían ofrecido. Sin embargo, Al
Gore tuvo una idea correcta respecto a la “caja trancada” (lock
box), y si él no fuese tan opuesto a los negocios y hubiese podido
refinar mejor la problemática de la tasa impositiva, él hubiese
sido un presidente por dos períodos. Desafortunadamente él
realmente la chapuceó. Estaba en el camino correcto respecto al
derecho de financiamiento.
Los congresistas que se describen
públicamente como liberales o progresistas recibieron un voto
combinado de 72,9 millones de estadounidenses. El récord de votos de
Nancy Pelosi la coloca entre la tercera parte más conservadora de
los representatntes demócratas. No sólo es de hecho inexacto
describir a los EE.UU. Como un país 10% liberal, también es
inexacto describir a Pelosi como alguien entre los más liberales.
Hasta el más breve vistazo a los
gastos históricos como porcentaje del PIB y gastos totales
gubernamentales (en términos ajustados a la inflación) muestra que
el partido republicano ha incrementado el tamaño del gobierno más
que el partido demócrata en cada añó en que han detentado la
presidencia desde 1953. En otras palabras, los republicanos
continuamente y constantemente han superado a los demócratas en el
incremento del tamaño del gobierno y las únicas reducciones del
gobierno en tamaño y costo, relativas al PIB y el empleo, han
ocurrido durante administraciones demócratas. La última vez que un
presidente demócrata votó por o firmó un incremento de los
impuestos para la mayoría de los estadounidenses fue en 1964. De
hecho, en términos ajustados a la inflación, en ningún momento
durante nuestras vidas como votantes un demócrata ha presentado una
factura mayor que aquélla de cualquier presidente republicano. Es
interesante notar que la noción de los demócratas favorables a
“impuestos y gastos” todavía sigue arraigada.
Éste es un uso creativo de las
estadísticas. Debido a la falta de límites por períodos, es
difícil hacer desocupar a un titular, especialmente a un titular
azul en un estado azul o a un titular rojo en un estado rojo. Es
decir que sólo porque 72,5 millones de personas eligen a personas
que se autodescriben como liberales o progresistas realmente no
prueba nada. Si los 2/3 de los demócratas fuesen más liberales que
Pelosi, ello constituiría una preocupación. Nuevamente, las
estadísticas pudieran estar engañándonos. Como la mayoría de los
demócratas o republicanos se apoyan entre ellos mismos, sólo son
necesarios pocos votos en contra del partido para ser catalogado como
menos liberal. En cualquier voto importante para la extrema
izquierda, Pelosi ha votado a favor de ese grupo.
Vencer al comunismo y defender a los
Estados Unidos no es barato. Por ello el escuchar a Obama hablar
acerca de ser “fiscalmente responsable” luego del rebosado
programa de estímulos con los déficits presupuestarios proyectados,
es algo risible. Según el National Journal, que califica tanto a los
liberales por su liberalismo al igual que a los conservadores por su
conservadurismo, Nancy Pelosi (en 1996, el último año en que ella
fue calificada ya que al portavoz no se le califica) era la vigésima
congresista más liberal en la Cámara de Representantes. Fue
catálogada como más liberal que Maxine Waters, Barney Frank, y el
autodescrito socialista Bernie Sanders, antes que éste se
incorporara al Senado.
El párrafo inicial utilizó el
peyorativo “impuestos y gastos” y lo volteó en sí mismo como un
comentario hacia la estrategia fiscal del partido republicano durante
los últimos 30 años. El punto era que ambos partidos auspician el
gasto ya que ambos están poblados por políticos que desean ser
reelectos. Ambos partidos contribuyeron con el sostenido crecimiento
de programas de gastos con escalada automática, que resultan a una
tasa compuesta en el tiempo de mayor cuantía que la tasa compuesta de la base
tributaria. Eventualmente esto resultará en una crisis, a la que habrá que hacer frente durante la próxima década si los gastos
a favor de beneficiarios no cambian. Quizás la única forma de
solucionar la situación deudora del presupuesto federal
estadounidense provenga por contribuciones a través del espectro de
ingresos. Quienes gocen de altos ingresos tendrán que aportar más y
los beneficiarios del gasto gubernamental tendrán que esperar menos
si se quiere encontrar un camino de salida.
Si la reducción en escala de la
presencia militar estadounidense cambia, la percepción hacia los
Estados Unidos durante el siglo XXI por parte de la población del
resto del mundo se tornará mucho más positiva. El estado actual de
los asuntos en Venezuela también fue debatido en nuestra discusión
original. Como nación fundadora de la OPEP en el hemisferio
occidental, es irónico que Venezuela ahora se esté volviendo un
importador neto de café. Una de las ventajas comparativas que
Venezuela ofrece al mundo hoy en día, radica en que muchos de sus
ciudadanos con educación superior comprenden y son capaces de lidiar
con las recesiones y malos tiempos económicos, con mayores
herramientas y experiencia que los ciudadanos de los países
desarrollados, quienes han sido consentidos hasta muy recientemente.
Los cubanos de la Florida que rápidamente aprendieron a ser exitosos
constituyen una comparación válida. Aparte de ello, es triste notar
que la pseudo-riqueza petrolera está por desvanecerse. Al menos
Dubai utilizó su dinero petrolero sabiamente, y está bien preparado
para el futuro escenario mundial de tecnologías verdes.
Existe cierto optimismo en el
exterior sobre Venezuela a largo plazo. Colombia proporciona un
excelente ejemplo de cómo un país puede revertir su problemática.
Venezuela está ubicada en un lugar ideal entre el Atlántico y el
Pacífico, cercano al Canal de Panamá, tiene aproximadamente 2.000
kilómetros de costa en el Caribe, excelentes recursos hídricos
renovables (un grave asunto en este siglo XXI), abundantes reservas
de mineral de hierro, y una base manufacturera. De llegar al poder un
nuevo gobierno moderado durante una recuperación económica global,
el crecimiento en la riqueza privada junto a la protección de las
libertades civiles enrumbarían al país. La paciencia es una virtud
que se debe practicar.
Gracias nuevamente a Dale Wettlaufer,
Ira Malis, Lindsey Truscott Breslin, Laura Boydston y a mi abuelo
Moisés Capriles por la buena discusión. Ahjora trataremos de
localizar el reporte contable basado en acumulación del gobierno
estadounidense vs. la contabilidad basada contabilidad presupuestaria
basada en el efectivo. Seguimos dispuestos a continuar este tipo de
discusión casi a través de hemisferios y entre diversas
generaciones.
Rivero & Cooper, Inc
Rubén Rivero Capriles
Caracas, 18 de agosto de 2009