Carta al Canciller de Venezuela Nicolás Maduro

Estimado Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela:
Deseo en primer lugar agradecerles por haber tomado en cuenta favorablemente a finales del año pasado mis opiniones respecto al restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América, al igual que lo hizo el equipo del entonces presidente electo de ese país, Barack Obama. En nombre de muchos amigos venezolanos, estadounidenses de origen latino y estadounidenses de origen sajón valoro con sinceridad sus esfuerzos por mejorar las relaciones entre ambos gobiernos.
En Estados Unidos ciertamente ha existido un desconocimiento no sólo de la realidad venezolana, sino de la realidad del resto del planeta hasta hace muy poco. La aceleración de la globalización durante las últimas dos décadas comienza sin embargo a revertir dicho desconocimiento por lo foráneo. Cada vez más estadounidenses aprenden idiomas como el español o el chino y tramitan sus pasaportes para conocer otros países. El ejemplo más reciente de este aprendizaje lo vemos justamente en la declaración de la Secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, quien se documentó para su entrevista, aprendió la fecha de nuestra independencia y nos felicitó por nuestra máxima efemérides nacional al inicio de su entrevista. Este detalle lo considero amistoso hacia nuestro país.
La Secretaria de Estado de EE.UU. reconoce explícitamente el derecho que tienen Venezuela y otros países a tener relaciones con otras naciones, particularmente con Irán y Cuba. Lo que ella clarifica es que existen aspectos de cómo Venezuela maneja su política exterior con los que el gobierno estadounidense no está de acuerdo, del mismo modo en que el gobierno venezolano emite opiniones en contra o a favor de aspectos específicos de la política exterior estadounidense. Ambas naciones soberanamente tienen espacios para emitir su respaldo u oposición hacia diversos puntos de política exterior. Igualmente en Estados Unidos ellos pudieran argumentar que en Venezuela también se da la vieja práctica de desprestigiar todo lo que provenga de la democracia estadounidense.
Concuerdo con ustedes que es difícil creer la sinceridad de las intenciones de recomponer cualquier relación bilateral cuando existen tantos malentendidos previos. Sin embargo como diplomáticos y representantes legítimos de todos los venezolanos, incluyendo tanto aquéllos que simpatizamos abiertamente con las instituciones y logros económicos y tecnológicos norteamericanos y aquéllos que los custionan ampliamente, ustedes en el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela tienen el deber de no tenerle miedo a la dificultad de la gestión que están emprendiendo y tienen el deber de clarificar qué tipos de futuras señales del gobierno de los Estados Unidos no serían calificadas como torpes y agresivas hacia Venezuela, América Latina y el Caribe.
Tenemos la esperanza que a medida que se establezcan proactivamente más frecuentes clarificaciones y rectificaciones entre ambas partes, nos acerquemos al objetivo que ustedes persiguen: "para el bien de la relación entre el gobierno de los Estados Unidos y el Gobierno Bolivariano de Venezuela".
Rivero&Cooper, Inc.
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